Democracia viva. Democracia en construcción. per Miguel Montaño

Una apuesta por la democracia participativa como herramienta para vencer el conflicto y el estancamiento. La llave para las reformas que atiendan nuevas sensibilidades sociales y que den solución al encaje territorial del estado español.

Por Miguel Montaño.

Las sociedades como forma de vida organizada en comunidades han variado y evolucionado desde las formas más anárquicas en las relaciones entre personas y comunidades, antes de la aparición de las ágoras griegas, Aristóteles, Platón… o del Senado romano de la res pública, hasta la actual lucha para incorporar los Derechos Humanos Emergentes en sociedades democráticas más avanzadas, y por tanto más sensibles y proactivas en lo que se refiere a cambios e identificación de necesidades.

La historia demuestra que la evolución de la democracia no siempre ha sido constante. Las luchas revolucionarias para derrocar regímenes absolutistas consiguen la aparición de nuevos parlamentos, como muestra de la victoria del poder soberano y de la mejora de la calidad democrática de esos estados.

El constitucionalismo, como pacto social para el beneficio común, marcó las bases para el actual estado social y democrático de derecho. Pacto común para establecer por consenso las reglas de juego como sociedad organizada, que ha tenido como uno de sus retos evolutivos más importantes la ampliación y garantía del sufragio a colectivos que en origen no disfrutaban de ese derecho.

Quedaría demostrado pues que la ampliación de derechos la preceden acciones de reivindicación, de revolución… para intentar poner fin al estancamiento de un modelo, para cambiar realidades con todas las acciones que permita el espacio político a desarrollar. De esta forma, y llevándolo al extremo para intentar explicarlo mejor: un golpe de estado tendría más posibilidades de triunfar en un estado con bajísima seguridad personal, jurídica, económica, política… que en un estado de la UE donde uno de los requisitos para ser miembros es tener una democracia avanzada acorde a la tradición europea. No son de igual magnitud las acciones que se realizan en países sometidos a tiranías o dictaduras, que aquellas que se realizan en países democráticos, donde el constitucionalismo establece vías, espacios y mayorías cualificadas para materializar cambios.

Otro de los retos a los que se enfrentan las sociedades que han elegido o han luchado por conseguir el modelo democrático como base para sus relaciones de comunidad es el de la profundización democrática, que permita conseguir cotas más altas en la calidad de estas democracias.

Creo y defiendo que la calidad democrática debe contar con pesos y contrapesos, y que es directamente proporcional al nivel de empoderamiento político ciudadano, en el que se posiciona la identidad de clase antes que a la identidad nacional; donde la participación activa como sociedad civil, con acciones comunitarias, o a título individual debe ser un eje motor para la transformación de realidades que no funcionan o que han quedado obsoletas. Algo que no nos podemos permitir. Estaríamos cometiendo un grave error si la finalidad no fuese la de cohesionar y crecer, pero no en términos liberales, sino como personas, como comunidades más tolerantes y diversas. No somos un indicador macroeconómico.

Es evidente que el pacto alcanzado con la Constitución Española ha quedado obsoleto… desfasado, en cuanto a la realidad y a la necesidad social. La polarización política de acciones y omisiones, o la radicalización y/o ambigüedad de los discursos de los bandos no han ayudado a solucionar el problema. Todo lo contrario. La equidistancia tampoco ha sido útil para encontrar una vía alternativa.

Pero ha sido una revolución, y eso parece incuestionable.  Y a pesar de lo bueno que puedan traer las revoluciones en cuanto a los cambios que producen, me entristece comprobar tras los resultados de las elecciones del 21D, que una de sus consecuencias es que dos partidos de derechas han resultado los más votados. Algo que ha puesto en tela de juicio la capacidad de la izquierda en Catalunya para persuadir a una mayor masa de votantes en un escenario político de excepción y radicalización.

Es absolutamente necesario y urgente generar debate de calidad en la izquierda en Catalunya y encontrar soluciones que encajen dentro del estado de derecho. Esta coyuntura política debe reactivar el discurso sobre la necesidad de acciones y de liderazgos valientes capaces de conseguir las mayorías necesarias para llevar a cabo una reforma en la que todos nos identifiquemos y encajemos. Mi apuesta es la de estudiar en profundidad y como alternativa real la vía federal del estado español de las autonomías, uno de los más descentralizados. Lo que resulta evidente es que después del 1O ni España, ni Catalunya volverán a ser las mismas… eso sí! con exCiU y Ciudadanos, dos partidos de derechas como los más votados… y eso también lo ha elegido el pueblo de Catalunya. Somos “un sol poble”, pero diverso y plural, como muestran de forma evidente los resultados de las pasadas elecciones.

¿Qué pido a las partes?

En primer lugar y para todos, partidos políticos que forman parte del Gobierno y del Govern, la necesidad de cambiar la actitud de autoritarismo de partido, concepto de Juan Linz, a una que permita el diálogo real y la búsqueda de consensos para alcanzar pactos, que son esencia en democracia.

Otro de los condicionantes en la polarización de los bandos ha sido el uso que ha hecho tanto el Partido Popular como la antigua Convergència i Unió para tapar aprovechando el procés y el 1O, los diferentes casos de corrupción a los que hacen o tendrán que hacer frente ante la justicia. Y es que parece que les resulta excesivamente fácil tapar con banderas todo el dinero que han robado con las tramas de corrupción, por ejemplo, la Gürtel o el Cas Palau. Mientras esto ocurre tenemos niños en Catalunya que van al colegio no en un edificio, sino en barracones. En L’Hospitalet tenemos dos escuelas con barracones, de los más de ochenta centros educativos en barracones en toda Catalunya: la Paco Candel y la Ernest Lluch. El Ayuntamiento cedió los terrenos hace años, pero la Generalitat ha tenido hasta ahora otras prioridades. En Enero de 2018 la Generalitat comunica que la espera se retrasaría como mínimo tres años más. Inconcebible. Tampoco está entre las prioridades del Govern de la Generalitat la financiación de les escoles bressol para niñas y niños entre 0 y 3 años. Carga que pasó a los ayuntamientos que han tendido que hacer auténticos malabares para soportarla.

A los independentistas:

En cualquier estado democrático la defensa de un proyecto político por la independencia de un territorio es un derecho legítimo. Encauzar ese sentimiento por las vías que establece el estado de derecho es un deber que debe contar con mayorías cualificadas.

No volver a utilizar prácticas parlamentarias como las utilizadas los pasados 6 y 7 de septiembre en el Parlament de Catalunya, donde una mayoría parlamentaria que era minoría en número de votos impuso su voluntad ante una minoría parlamentaria que era mayoría en número de votos, violando derechos parlamentarios de los diputados de la oposición. Sin olvidar la omisión de las recomendaciones del Consell de Garantíes Estatutàries.

Parar las estrategias de noviolencia, concepto de Gene Sharp, que inciten a la desobediencia, a la no cooperación… se trata de establecer puentes, no de crear muros, y esto es aplicable a ambos gobiernos.

Puigdemont tuvo en sus manos a finales de octubre la posibilidad de parar la aplicación del artículo 155 CE mediante la convocatoria de elecciones, y no lo hizo. Desconozco los motivos de Puigdemont para tomar una decisión así, pero los que si se conocen son los de Joan Tardà cuando hablaba, no hace tanto, en estos términos sobre las consecuencias de una posible aplicación del 155 el Govern independentista.

Seguir la actual línea marcada días atrás en TV por el mismo Tardà, cuando ofreció al PSOE el apoyo de ERC y PDCat para sacar del Gobierno el Partido Popular. Actitud que hace olvidar la vía unilateral en el discurso independentista para volver a situarlo en términos democráticos. El cambio vendrá por aquí, si cuenta con el apoyo de Podemos y si el proyecto persuade a Ciudadanos, aunque sólo sea para apartar al Partido Popular del poder, lucha en la que también parece haberse atrincherado, sino fuera por el apoyo en Madrid, por el de los presupuestos…

Al Partido Popular:

Uno de los mayores errores cometidos por el Gobierno del estado español fue el de no priorizar la política en la gestión del procés, y concentrar un dispositivo de fuerzas y cuerpos de seguridad del estado para hacer uso de la violencia el pasado 1O. Si pretendían no reconocer o no dar importancia al 1O, sus decisiones y sus porras mostraron todo lo contrario. El uso de la fuerza no debió ser una opción.

La obsesión por judicializar la política. Si bien es cierto que vivimos en un estado de derecho, la justicia no debe ser utilizada para fines políticos en la forma que lo hace el Partido Popular. Llenarse la boca con “la ley es la ley” para luego no seguir la recomendación del Consejo de Estado es seguir el mismo camino que siguió el Govern cuando tampoco hizo caso de las del Consell de Garantíes Estatutàries.

Nadie debería estar en una cárcel por lo sucedido. No entraré en el debate de si son presos políticos o políticos presos. Aunque tenga mi opinión, no es el fondo de la cuestión, aunque sí pienso que no deberían estar encarcelados y que habían otras opciones antes de usar la más lesiva. Y sí, alguien del PP podría decir que son los jueces los que han tomado esa decisión… pero alguien dio el primer empujón para que la maquinaria se  pusiera en marcha.

Aporta o aparta. Dejen de negarse al diálogo y de poner palos a las ruedas a la evolución de la democracia, enquistándola en un conservadurismo que la sociedad actual identifica como algo obsoleto, que no suma.

Defiendo mi apuesta de que la solución viene de la mano del empoderamiento ciudadano y de la participación democrática, para alcanzar cotas más altas en la calidad de nuestra democracia. Precisamente en la línea del artículo de Quim Brugue “Los referéndums: votando en soledad”, que describe y descarta los referéndums como ejercicios de suma cero, por considerar que no es bueno generar bandos de vencedores y vencidos, mientras describe la participación directa como un ejercicio de suma positiva. La solución.

Necesitamos una reforma constitucional urgente con una nueva radiografía que  recoja la nueva sensibilidad social y que, sobre todo, solucione el encaje territorial de los diferentes territorios del estado.

Y reclamo nuevamente que la atención se centre en el municipalismo como modelo. La Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas establece en su artículo 133 la participación de los ciudadanos en el procedimiento de elaboración de normas con rango de Ley y reglamentos. Y eso afecta a cosas tan elementales como el diseño del espacio público y por tanto que la voz ciudadana sea escuchada y tenida en cuenta en el momento de crear o actualizar un norma municipal que defina el modelo de ciudad en el que quiere vivir. O los presupuesto participativos, que son una realidad en un número considerable de municipios, algo inimaginable hace 20 años ¿conocéis otro modelo de democracia más directa?


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